Diario de Expedición

Viernes 10 de julio de 2009

“CUATRO DIAS DE RESPIRO”

Llega el buen tiempo, llega el buen tiempo, y todas las expediciones se mueven, el campo base se alegra, comenzamos todos a alistar esos preciosos cuatro días que nos regaló el Chogori. Amaneció el lunes 6 y todos partimos. Quiero explicarles que en este proceso de aclimatación en estos cuatro días, nos daba la oportunidad de intentar llegar al campo tres a 7300 m.

En la chimenea House antes del campo 2

Con lo que se avanzaría a la mitad este proceso. Sin embargo, el día lunes, para llegar al inicio de la ruta tuvimos que  caminar un kilómetro por el glaciar Gudin Austin, y con esto, apenas habíamos llegado al inicio de la ruta llamada el Espolón de los Abruzos. Comenzó la escalada por fin. Que emoción y miedo a la vez de estar en el K2. El plan inicial era llegar al campo uno a 6100 metros para dormir una noche ahí y el martes subir al campo 2 a 6700 m y así lo hicimos.

La ruta inicia por una larga rampa de nieve casi interminable que termina en una terraza, donde hay espacio para poner 5 carpas máximo. Hay pasajes o tramos de roca fáciles de escalar pero todo este tramo solo es solamente el 15 por ciento de el K2.

Después de 5 horas de escalada llegamos al campo uno. Mi espalda por fin descansaba, y comenzaba la tarea de alistar el espacio para poner la carpa, el tiempo era bueno y dejó realizar esta tarea sin problema.

En la noche dormí bien, pude comer e hidratarme. Desayunamos también un chocolate caliente con 2 galletas de chocolate, y nos alistamos para salir hacia el campo 2.

La ruta al campo 2 atraviesa  parte del espolón de roca donde para poder bajar hay que poner cuerdas fijas, las cuales no estaban puestas, sino que eran las del año pasado, con  mucho cuidado comenzamos a subir por las rocas y rampas de nieve asegurados a estas cuerdas que son como hilos  por donde nuestros cuerpos penden en un vacio que no tiene un límite, porque más allá de este, está lo desconocido.

La escalada fue muy dura y agotadora. Azotada en las tres últimas horas por el viento huracanado, un trabajo al límite. Pregunté cuanto faltaba a Kurban, el porteador de altura, y me dice que faltan tres horas. Yo no lo puedo creer y es en ese momento donde miro a Jorge, mi compañero español, que se dirige a una pared vertical de 30 metros llamada la chimenea House, con  eso sé que estamos muy cerca, que arriba de esta chimenea de roca está el campo 2,  a 6700 m y que podríamos descansar por fin.

Al llegar a la chimenea, este mundo vertical se convierte en el máximo esfuerzo y para poder llegar al final tuve que concentrarme al cien por ciento. Salgo jadeante y el huracán me golpea. Mis compañeros ya han llegado al campo 2 y están trabajando para poner su tienda, al llegar miro el lugar y alucino, pues veo ocho tiendas destrozadas por el viento, llenas de nieve, artículos de los más variados como botellas de oxigeno, tanques de gas, palas de nieve, bolsas de dormir rotas. Todo un campo destrozado por la fuerza del viento.

Kurban llega, me ayuda a alistar el terreno lo más rápido posible para poner la pequeña tienda para los dos. Después de una hora lo logramos y nos metemos dentro, el viento continua y yo no dejo de pensar: ¿en dónde están los cuatro días de buen tiempo?...

Al acostarnos dentro de la tienda, descubrimos la verdad de en donde estamos. El lugar que hemos aplanado y arreglado para plantar la carpa no está lizo y tiene un declive que hace que Kurban me aplaste cada vez que se mueva dentro de la tienda. Además la tormenta no cesa y no es posible descansar en un espacio tan reducido e incomodo.

Llega la noche. No hemos comido nada, no da hambre y solo pienso en dormir. Quiero que pase rápido las horas pero al volver a ver el reloj sean las diez. Doy vueltas constantemente, sin parar, como un ratón enjaulado y siento que me ahogo. Llega la mañana y la ducha de toda la transpiración nocturna empieza. Siento que mis compañeros en la otra tienda se mueven y les pregunto cuál es el plan.  Me dicen que no hay cuerdas fijas para poner  en el tramo que sigue y que hace mal tiempo para salir al campo 3, así que pasaremos otra noche de infierno en el campo 2 y bajaremos el jueves.

De regreso en el campo 1 a 6100m.

Este día pasé metido dentro de la tienda todo el día y toda la noche. Otro día más de nada de comida, aunque gracias a mi mujer Claudita, que por radio me insiste en  comer, lo hago, porque sino lo que haría es tumbarme en la tienda y dejarme ir.

Kurban  no come nada y yo solo una lata de frejoles con carne de cerdo, la cual nunca olvidaré las náuseas y el malestar que me produjo.

Otro pequeño detalle que ruje las conciencias en este trabajo de escalar, es que el declive de la plataforma para la tienda es de inclinación negativa, a esto me refiero  que mi cabeza está más baja que los pies y por eso me llega sangre que me hace doler mucho la cabeza. Pero a pesar de que pongo muchas cosas debjao de mi cabeza para darle altura no logro ganarle al declive y así pasé dos noches, con dolores de cabeza fuertes, y lo que hago para restar su efecto es beber, beber y beber mucha agua con sales minerales, te y mate de coca.  Solo tenía ganas de bajar y  llegar al campo base y comer comida de verdad.

Después de alistarnos por casi una hora,  a las 9h30 empezamos a descender. En cuatro horas, gracias a las cuerdas fijas, pudimos llegar al campo base avanzado donde mis colegas habían dejado una botella de coca cola, me invitan unos bocados y estos me saben a gloria.

Solamente faltaba un kilometro para llegar al campo base. La diferencia de mis colegas y yo, es que a mí me toca caminarlo con fuertes dolores en mis pies, ya que las prótesis heladas que me he puesto en el campo 2 han aplastado mis muñones durante cuatro largas  horas y me hacía sentir mucho dolor.

Pero al caminar,  solo pienso en ver a Claudia, darle un beso y descansar.

Hoy viernes, me levanté con mucho ánimo, renovado, comí ayer lo suficiente, tomé una ducha y dormí como un bebé. Bajar al campo base a 5000 metros de altura, después de cuatro días en el K2, es como estar casi como en la playa…

Quiero contarles que tenemos vienen tres días de mal tiempo y supuestamente a partir del lunes vienen disque otros días de buen tiempo. Supongo que volveremos a subir para seguir con el proceso de aclimatación.

No puedo dejar de estar enormemente agradecido con toda la gente que apoya este proyecto ecuatoriano. Gracias por todos sus mensajes que leo cada cierto tiempo y me dan muchas ganas de seguir adelante.

Agradezco de todo corazón a: Ministerio de Turismo, Chevrolet, Salud S.A. y Ministerio del Deporte.

La marca Ecuador, la vida en estado puro, Dios mediante también estará en el campo tres en los próximos días.

Gracias y un fuerte abrazo, les quiero mucho.

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